El comienzo de las consecuencias del Caso Gürtel

No puedo creer que sujetos sin escrúpulos, auténticos mafiosos, como los condenados en el Caso Gürtel no tengan documentos, pruebas, contra la cúpula política del PP. Dada la sentencia que les ha caído, sospecho que esto no acabará aquí para el Sr. Rajoy y, probablemente, bastantes otros, salvo que consigan que imperé la “omertá” y que los condenados acepten “comerse el marrón”, Vds, sabrán perdonar la frase seguramente vulgar en exceso. No creo que sea el caso. Hasta para eso hay que tener unos ciertos principios. Si yo fuera ellos, estaría francamente preocupado hasta el punto de buscarme una salida, probablemente en algún lugar sin tratado de extradición porque estos sujetos van a vengarse a nada que pueda y no les creo tan torpes como para no poder.
Por otro lado, la pretensión del Sr. Sánchez de que prospere una moción de censura en la que resultaría investido presidente de un gobierno en la indigencia parlamentaria para ¡¡¡hacer reformas!!! parece un mal chiste. ¿De verdad va el Sr. Sánchez a cumplir lo que ha prometido respecto a Cataluña, por ejemplo, mientras acepta los votos de los secesionistas? ¿De verdad cree que podrá sacar adelante alguna medida con amalgama de siglas a cuyo voto favorable aspira? ¿De verdad cree que Podemos y Ciudadanos le van a facilitar esas medidas para que se las ponga en el CV ante unas elecciones que habrían de celebrarse más pronto que tarde en cualquier caso?
La actual situación de España no pasa, en mi opinión, por un cambio de gobierno con la actual composición del Parlamento. No es momento de intentar jugar con las cartas que hay sino de barajar de nuevo y repartir nuevo juego. Es la hora de unas elecciones generales. Si la ciudadanía conserva algo de sentido común, la actual clase política debería ser barrida casi por entero y una nueva generación de políticos, no comprometidos con el pasado, deberán hacerse cargo del timón. Si esto significa que los partidos tradicionales deban pasar a ocupar un espacio marginal, tal vez irrelevante, bienvenido sea el terremoto. Los partidos no son sino de los instrumentos que la nación política se dota para ejercer legítimamente el poder. Si una herramienta se estropea más allá de cierto punto no cabe arreglo: ha de ser sustituida. Y la ciudadanía conoce el grado de estropicio que los partidos tradicionales han llegado a acumular y obviamente no me refiero sólo al PP.
Muy buenas noches tengan todos Vds.

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