Javier Cacho y Fridtjof Nansen

Javier Cacho y Fridtjof Nansen

Tarde feliz la de hoy reencontrando al viejo amigo Javier Cacho presentando su nuevo libro, “Nansen, maestro de la exploración polar”, en Oletvm.
Javier es un magnífico y muy ameno divulgador científico (de los de verdad), después de haber completado una gran etapa como científico activo. En los ochenta trabajó en el tema del ozono, siendo uno de los primeros que publicó sobre el célebre “agujero” que poco a poco y gracias a un gran y reconfortante acuerdo internacional parece que vamos dejando atrás. Fue Jefe durante un tiempo de la base antártica española Juan Carlos I y un enamorado de los grandes desiertos helados en los que incluye obviamente Groenlandia.
Con este libro cierra su trilogía dedicada a los gigantes de las exploración polar de los primeros años del Siglo XX: Scott, Amundsen, Shackelton y ahora el noruego Fridtjof Nansen, el jefe de la primera expedición en cruzar Groenlandia y el de la expedición del Fram, el buque mítico diseñado por él mismo para soportar la presión de hielo y con el que intentó (sin éxito) alcanzar el Polo Norte por el procedimiento de dejar que el barco quedara atrapado por el hielo y confiar en que la corriente transpolar lo transportará hacia él.
Javier es, además de un excelente escritor, un magnífico divulgador. Su charla ha resultado tan amena e instructiva como suele. Ninguna sorpresa: los que le conocemos desde hace tantos años y seguimos su actividad estamos acostumbrados a ello.
Les referiré una anécdota que ha contado hoy Javier, divertida y muy edificante en estos tristes tiempos del tuteo indiscriminado y con desconocidos, cosa que los que me conocen saben que odio cordialmente (más o menos como los saludos con besos incluidos sin que medie relación ni íntima ni de las otras)
Un mes de marzo, Nansen y Johansen, sólos , abandonan el Fram convencidos (con razón) de que la deriva de la corriente transpolar les va a hacer pasar a unos cientos de kilómetros del Polo Norte e intentan alcanzarlo a pie, con ayuda de sus perros. Dos años de navegación varados en el hielo llevaban para entonces. Después de calamidades sin cuento y de renunciar al Polo, en Agosto han de prepararse para la invernada en la Tierra de Francisco José, a 80ºN. Allí preparan una suerte de diminuto iglú donde, en efecto, sobreviven al invierno comiendo de lo que cazan y con temperaturas exteriores de -40ºC, durmiendo en un solo saco de dormir, por aquello de mejor aprovechar el calor.
Pues bien, al parecer un día de la Navidad de ese año, después de diez meses de convivencia forzosa con el voluntario Johansen y con el aspecto que Vds. pueden imaginarse en lo tocante al aseo, Nansen le dice: “Johansen, ¿no cree Vd. que podríamos tutearnos”, La respuesta de Johansen fue: “Como Vd. diga Dr. Nansen”. Y por supuesto siguieron tratándose de Vd.
Gente forjada en acero de la que tengo mis dudas que quede alguno en este mundo nuestro de hoy. Gigantes, magníficos ejemplos de lo mejor que nuestra especie ha dado. Nansen, además, alcanzó el Premio Nobel de la Paz por su labor con los millones de refugiados, prisioneros de guerra y apátridas que generó aquella inmensa salvajada que conocemos como I Guerra Mundial.
Les recomiendo muy especialmente la lectura de la trilogía de Javier Cacho: no les desfraudará. Por mi parte, me dispongo a devorar su “Nansen” desde ahora mismo.
Pasen todos Vds. una feliz noche.

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