Sobre opiniones, hechos y hooligans

Como el subdirector de The Washington Post recuerda en su reciente entrevista con Iñaki Gabilondo (“Cuando ya no esté”, T3, Ep. 2, Movistar), “todos tenemos derecho a tener nuestras propias opiniones pero no nuestros propios hechos”.
El PP haría bien en aprovechar este tiempo político nuevo, resultado del terremoto causado por la sentencia Gürtel (no lo olvidemos), para poner orden en sus filas y neutralizar a aquellos parlamentarios que resultan absolutamente impresentables, los hooligans del parlamento, como paso obligado para que los ciudadanos vuelvan a confiar en él. No deberían olvidar los partidos (todos ellos) que con los propios fieles, sus militantes, aquellos que asisten enfervorecidos a los mítines, no se ganan una elecciones. Quiero creer que las elecciones se ganan convenciendo a algunos millones de votantes adecuadamente informados. Quiero creer que a esos votantes no se les convence con discursos incendiarios y, desde luego, no inventándose hechos. Ya ven: la “postverdad” no es herramienta exclusiva del actual Presidente de los Estados Unidos de América.
Los hechos son que estamos en un sistema parlamentario. Que al presidente lo escogen los diputados. Que la soberanía nacional reside en los ciudadanos españoles en su conjunto representados por esos parlamentarios debidamente elegidos conforme a lo que las leyes establecen. Que la moción de censura es un mecanismo de control parlamentario perfectamente constitucional, etc. etc. En resumen, que el Sr. Sánchez ha llegado a la Presidencia del Gobierno de forma tan impecablemente inobjetable como el Sr. Rajoy hace unos años, o como cualquiera de los otros seis presidentes que nuestro país ha tenido desde la aprobación de la actual Constitución.
Y, nunca lo olvidemos, como en alguna ocasión he escrito y seguro que la frase no es mía: las leyes y normas primero se acatan y cumplen y luego, si no gustan y se tiene la mayoría suficiente, se cambian. Esto es válido siempre y hay que recordárselo a los secesionistas de Cataluña, a aquellos que quieren eliminar el Cupo Vasco, tan constitucional como el célebre Art. 155, y a aquellos que denuncian la supuesta “falta de legitimidad” del Pdte. Sánchez.
Señores diputados, en especial portavoces: hablen para los ciudadanos, no para los militantes ni, con mucho más motivo, para aquellos de sus militantes a los que les cuadre mejor el calificativo de “hooligan”. No se exciten aunque se jueguen el poder, sosiéguense, mantengan la serenidad, la educación propia de la dignidad de su alta magistratura y, sobre todo, no mientan: no se inventen “hechos alternativos” que ya tenemos suficiente con lo que nos regala Mr. Trump casi a diario. Por ganar algunos miles de votos, seguramente estarán perdiendo millones. Este país ha demostrado históricamente un sentido común enorme a lo largo de nuestra reciente historia.
Y no me refiero ahora en particular al portavoz del PP en el Congreso, Dip. Sr. Hernando Fraile, notable espécimen del “hooliganismo” parlamentario. Quiero referirme ahora al discurso en el debate del Dip. Sr. Rivera, líder del grupo parlamentario de Ciudadanos, a quien seguramente todo esto le ha pillado con el paso cambiado y no ha mostrado la suficiente cintura política para reaccionar razonablemente “en tiempo real”. No supo o no quiso conjugar la necesaria, y compartida por mi, firmeza constitucional frente al secesionismo con la forma y el fondo adecuados: Con su discurso arrimó candela a hogueras antiguas ya apagadas.
En ningún caso puede obtener mi voto alguien que se pronuncia con un discurso absurdamente incendiario, con grandes dosis de ruindad y aún de infamia, y además lamentable en la forma: soy un punto esteta ya saben. Un discurso para “hooligans”, no para ciudadanos. El Sr. Rivera, salvo acto de contrición perfecta, dolor de los pecados y propósito de enmienda, perdió mi posible voto con ese discurso. Estoy seguro de que mi caso no es único. Este país necesita ahora, más que nunca, Hombres de Estado, no demagogos; bomberos, no pirómanos.
Y, como decían Tip y Coll, otro día hablaremos del gobierno. Esto ya resulta largo para la hora que es.
Muy buenas noches tengan todos Vds.

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